No hay nada que perdonar
"Para llegar al punto en el que acción de
otra persona se nos revela transparente, necesitamos ver con el corazón
en lugar de con nuestra mente. Observar con el corazón nos permite ver
que detrás de cada acción malvada hay un impulso de amor eclipsado por
el miedo y la frustración. Esta percepción, sin embargo, sólo
es posible cuando sentimos este amor en nuestro interior. Al darnos
cuenta de las verdaderas intenciones de alguien, aquellas que están detrás del
velo de la apariencia, nos identificamos de manera natural con el amor y
empezamos a tender puentes de amor. Entonces, perdonar a alguien por sus malas
acciones es irrelevante, porque no hay nada que perdonar".
(De Rasgar el velo de la dualidad, de Andreas Morit

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